Besos en los pezones. http://aldeanueva.iespana.es/aldeanueva/la_excitacion.htm. Al besar los senos de la mujer que ama, el amado debe ser un gran observador. Cada mujer reacciona de una forma distinta a este tipo de estímulos, porque sabe que un simple roce ya le excita, mucho más si viene de alguien a quien desea. Ha de comprobarse en qué momento comienzan a endurecerse los pezones, para cambiar los besos por succiones sobre éstos o unos mordisquitos muy tiernos, que pueden ser combinados con chupeteos parecidos a los que se dan a unos caramelos de palo (o chupetines).
Toda una combinación de ataques amorosos, en los que ella jugará su papel al ir diciendo lo que más le agrada. En realidad sus jadeos, la alteración de sus respiraciones y una serie de sonidos que brotarán de su garganta revelarán el grado de la temperatura sexual que está alcanzando.
Ella también puede besar los pechos del hombre, al mismo tiempo que masajea el tórax, los hombros o el vientre. Su trabajo no resultará tan “contundente”, pero servirá como un juego más.
Para la mayoría de las mujeres, los besos que su compañero le da en los pechos son imprescindibles, pues son capaces tanto de despertar su excitación como de mantenerla durante el acto sexual. Los besos en los pechos se dan especialmente en los pezones, en donde el hombre lo introduce en su boca y lo succiona. Otra forma de besar es que el hombre en vez de succionar el pezón, lo introduzca en su boca y lo presione con la lengua contra el paladar. Unos pequeños mordiscos, muy suaves, en los pezones también resultarán gratificantes para la mujer, o bien, el hombre protege sus dientes con los labios y “muerde” de esta manera el pezón. Otra posibilidad para hacer el beso más “dulce” es que el hombre pone un poco de nata en el pezón de la mujer y lo succiona como si estuviera mamando.
Cualquiera de los besos en los pechos son gratificantes para la mujer, pero si en ellos se pone un poco de imaginación, serán muchos más agradables, romperán con la rutina y ayudará a las parejas a comunicarse más íntimamente.
Besar las manos también puede ser muy estimulante, ya que es una zona muy sensible del cuerpo, en especial la palma de la mano y la yema de los dedos. Pero ara que estos besos no resulten casi de cortesía, lo primero es que uno de los dos puede coger los dedos de su pareja y metérselos uno a uno a la boca, con la lengua puede acariciarlos, o bien chuparlos, metiéndolos y sacándolos.
Para convertir estos besos en un juego preliminar, uno de los dos pone un poco de leche en su palma de la mano y se la ofrece al otro que la chupará toda, como si fuera un gato que recibe la comida de su amo.
También se pueden untar los cinco dedos, por ejemplo, el meñique con azúcar, el anular con nata, el medio con leche condensada, el índice con mermelada de frambuesa y el pulgar con mantequilla y ofrecerlos uno a uno al otro para que éste los chupe, metiéndose todo el dedo a la boca.
Otra de las partes donde la boca puede propiciar caricias, es decir, besos, es en el dedo gordo del pie, una zona cargada de erotismo y sensualidad. Se trata simplemente de chuparlo, ya sea manteniéndolo dentro de la boca o sacarlo y meterlo repetidas veces. También se puede besar cada uno de las zonas que hay entre los dedos de los pies, con besos pequeños y repetidos. Por último se besa el arco del pie, el empeine, con besos sonoros y largos.
Si lo que se quiere es llenar a la pareja de besos por todo el cuerpo no hay que dejar de hacerlo en las rodillas. Uno de los dos se sienta en una silla, mientras el otro se arrodilla delante de él y le coge la pierna por detrás de la rodilla y por el talón. Le besa la rodilla con los labios abiertos hacia adelante, abriéndolos y cerrándolos.
Detrás de las rodillas es una zona muy sensible; si se han besado por su parte delantera, se levanta más la pierna del compañero para besar la parte de atrás de las rodillas.
Nunca se debe de olvidar besar los muslos, puesto que son una de las zonas más erógenas del cuerpo. También es atractivo ir cambiando de postura, como si el besar fuera todo un ejercicio. Por ejemplo, para este tipo de besos uno de los dos se pone de pie con las piernas abiertas, el otro se arrodilla delante de él y besa la parte interna de los muslos con los labios abiertos y hacia adelante. Se recorre toda la zona besando y besando, en especial la que se encuentra más cerca de los genitales.
Aprovechando que ambos están de pie es mejor continuar en esta posición para besarse el costado de los cuerpos; el hombre le coge una mano a la mujer y se la levanta para besarle los costados, hasta llegar a las axilas. Ella hace lo mismo, pero en el lado contrario. Estos besos es mejor darlos con el interior de los labios.
El perineo es la zona que se encuentra entre los órganos genitales y el ano. Es una zona sumamente erógena y quizás la más desconocida de ellas, pero es altamente estimulante. Para besar esa zona y a la vez estar cómodos, la mujer o el hombre, se tumba boca arriba con las piernas flexionadas y abiertas, mientras el otro se arrodilla delante de él y besa el perineo muy suavemente, casi pasando los labios por la piel, sin presionar. No es sólo una zona erótica, sino que es también muy delicada, por eso los besos deben ser muy suaves.
Ya se sabe que los besos pueden darse en cualquier parte del cuerpo, y también que la variedad de besos va desde los muy suaves a tiernos a aquellos que los franceses, expertos en el arte de amar, denominan besos à la cannibale. Estos son los que se conocen comúnmente con el nombre de chupón y dejan la piel amoratada. Es lo que el KAMA SUTRA denomina mordisco oculto. Algunas mujeres, y también algunos hombres, son reacias a dejarse dar esta clase de besos por razones personales o porque no les gusta que su compañero deje marcas en ella. Sin embargo, hay otras mujeres a las que sí les gusta y no podrían pasar sin ellos, sobre todo, cuando su compañero se los da en los senos o en la parte interna de los muslos, cerca de su sexo.
Hay parejas que durante el acto sexual, tienen la necesidad de mantener continuamente sus bocas en contacto. para este tipo de personas, lógicamente, la forma perfecta para hacer el amor es aquélla en la que la pareja está constantemente mirándose las caras.
Otros besos: cunnilingus y fellatio