UN TRABAJO DEL PUTAS EN EL MUNDO

Jaime se gana la vida probando mujeres. Su paladar decide quién sirve, o no, para el venerable oficio de acompañante. Y para saberlo se acuesta con todas.
Son las 9.30 a. m. y las chicas se están demorando. El café se está enfriando. Los croissants se encuentran solos sobre la mesa y Jaime, el semental, brinca por toda la habitación, dando patadas karatecas y gritándole a alguien por su celular. Más tarde le dicen que las acompañantes están acá y baja las escaleras volando para recibirlas. Desde las escaleras de mármol oigo el taconeo y la cháchara. Me asomo y veo desfilar a un grupo de niñas por las escaleras: una enfermera, una mucama, una azafata, una militar, una colegiala y lo que parece ser un disfraz de egipcia sobre la piel bronceada de una chilena que ahora le sonríe coquetamente a Jaime mientras entra en la habitación.
Las niñas gritan con placer cuando ven la oficina, una tarima elevada de baldosa negra cubierta por detrás con espejos, una bola de disco que centellea de colores y una baranda para strippers que completa el set. Cuatro de las acompañantes desaparecen en el baño cada diez minutos para hacer lo que sea que hacen las mujeres cuando hacen viajes grupales al baño, las otras dos revisan la habitación como si fueran a comprar el lugar, y salen al balcón regado por la luz del sol en su diminuta ropa interior, mientras que cuatro pisos abajo los buses citadinos y los trabajadores de oficina corretean por las calles.
Ya son las 10.30 y aquí, dentro de la suite, la jornada laboral apenas comienza en esta mañana otoñal en Santiago de Chile. Jaime Rascone, DJ extraordinario, me explica su labor. Realmente es bastante simple, todas estas niñas son acompañantes y la madame está considerando contratarlas para su servicio de VIP [www.fiorellachile.cl], pero antes de hacerlo tiene que realizarles varias pruebas: unas psicológicas, una sesión con un fotógrafo y luego tener sexo con cada una de ellas y reportarle a Fiorella su veredicto, después ella decide cuáles de las niñas se contratan.
¿El Follador Elegido? ¿Seis latinas antes del almuerzo? Esto lo tengo que ver.
Rascone ha estado follando de manera profesional durante más de dos años, y a finales de marzo él y Fiorella, la madame exigente, me permitieron seguirlo a una sesión para ver el desempeño de un hombre cuya oficina es una habitación de motel con una baranda de stripper, una bola de disco y un maletín lleno de condones, lubricantes y una laptop MacPro.

Las niñas llegan como aspirantes entusiastas, hambrientas (se devoran los croissants) y jóvenes (edad promedio de 22) e inmediatamente se fuman un porro para que las hormonas empiecen a fluir. Jaime sigue alegando con el dueño de un club y gritando por el celular: “Cada semana llamo y no hay cheque”. Las acompañantes se dirigen a una habitación adyacente en un área de montaje donde se embadurnan los muslos de aceite corporal, se ajustan las esquinas de los minipanties para que sean aún más diminutos y se arreglan en los espejos. Luego de terminar su llamada telefónica, Jaime se acomoda en la cama mientras Fiorella le envía la primera niña, una mona tetona vestida de azafata que se envuelve en la baranda al ritmo de la música mientras que Jaime empieza a hacer anotaciones en su cuadernito negro.
Yo esperaba que él estuviera prácticamente quitándose los pantalones, pero luce más como el tipo que revisa en busca de golpes un carro alquilado cuando uno lo devuelve. Ella se lame los labios y lo mira como si le fuera a arrancar la camisa en dos segundos. La química aumenta, pero no precisamente gracias a Jaime que todavía parece necesitar otro galón de café para mantener los ojos abiertos. Mariana la azafata tiene veinte minutos para su ensayo.
Todo lo importante sucede en los primeros cinco minutos, explica Fiorella, la madame, quien les enseña a sus acompañantes a abrir la puerta con una sonrisa, nunca darles la espalda a los clientes y adaptar su repertorio a las fantasías de cada hombre. Aunque Fiorella puede juzgar la mujer con base en su sonrisa, simpatía, belleza física y los resultados de las pruebas psicológicas, ella necesita un hombre para la prueba final: Jaime.
Jaime es multinacional, nacido y criado en Chile, pero vivió en Los Ángeles y Europa durante varios años. Algunas veces trabaja como modelo pero su pasión es pintar y mezclar: es un DJ extraordinario, alguna vez lo vi en acción en una playa a donde llevó unos parlantes del tamaño de una nevera y la batería de un carro que, supongo, era la fuente de poder, con eso encendió una fiesta que duró desde las once de la noche hasta que me fui a las dos de la tarde del día siguiente.
Jaime entró en este negocio por casualidad. Estaba trabajando conmigo en un artículo sobre “El sexo en Chile” y la madame le ofreció el trabajo. Una aproximación tentativa es que él folla de esta manera sólo una vez al mes. Eso serían 6 x 12, más o menos 70 ó 75 niñas al año. Volvemos a la oficina. Mariana se desliza sobre la baranda y se contonea hacia Jaime. Sus ojos enmarcados por la gorra de piloto, sus senos meneándose: una cena completa. Su cuaderno se cae a un lado, la azafata se le monta encima y empieza a desabotonarle la camisa blanca. Ella baja la cabeza para besarle el pecho y él la agarra del pelo y la conduce hacia el sur. En este momento me salgo. Jaime me dará los detalles resbalosos más tarde.
Su cuaderno tiene el cuento:
Lo mejor fue lo oral, mientras jugaba con su cuca ella me metió en su boca… ¡ahhh! Lo mejor. Historia Oral… ni siquiera quiero pensar en eso otra vez [así de bueno estuvo], el tiempo se estaba desapareciendo así que me puse el sombrero (mal necesario en estas circunstancias) y se puso en estilo perrito, levantó su culo apretado y se empezó a mover de una manera que no puedo explicar mientras oía sus gemidos…, estaba resbalosa y mojada. Nos quedamos en esa posición hasta el final… Una ducha y siguiente.
Sigue una chilena alta y de piel canela con un disfraz de mucama. Sus largas piernas salen de la minifalda con un delantal blanco en la parte de adelante. No usa panties. Totalmente depilada, me revela Jaime después. La mucama, cuyo apodo es Javiera, se sumerge en el ensayo con un show de striptease. También se embadurna el cuerpo con aceite, está desnuda y se acerca a la cama. Se pone de rodillas y juega a que él es un rey, después se muestra atrevida y lo voltea y lo coge por detrás, cubriendo de besos su espalda, amasándolo mientras él intenta levantar la cabeza de la colcha abullonada. Ella lo domina, él hace el papel de víctima dispuesto y cinco minutos después ella lo voltea.
Está claro que es una maestra de la tentación; mientras le cubre el cuerpo de besos, hábilmente le desliza un condón a Jaime y lo monta como un jinete. En ese punto vuelvo a salir de la habitación. Se supone que sólo serían otros 10-15 minutos antes de que le tocara la siguiente, pero Javiera, la mucama arrecha, sigue dándole otra media hora más. Luego Jaime la describe como la más “placenteramente agresiva” y se ríe al contarme que tuvo que fingir su orgasmo para quitársela de encima.
Afuera de la alcoba de follar, entrevisto a Fiorella (la madame) y a las acompañantes. Y me describen los detalles íntimos de lo que en Chile ya no es visto como un trabajo sucio o callejero. “Antes me llegaban niñas campesinas de 18 años que me decían: no tengo mucha experiencia pero quiero trabajar en esto. Ahora me llegan niñas de 18 años con sus consoladores y me dicen ‘me encanta el anal’, y me pueden pagar por esto”, me dice Fiorella.
En santiago la idea de todo el mundo follándose a todo el mundo resulta chic. Las acompañantes son como estrellas VIP de la televisión, describen cómo llevan a sus niños al colegio y van a follarse unos cuatro tipos antes de que sea hora de recogerlos en el jardín. Un video en youtube de una colegiala chilena mamándoselo a un tipo en un parque público fue escandaloso para muchos adultos, pero como dice el reportero de un periódico: “Tengo 35 años y nunca he hecho eso. Es más, tengo envidia”.
La revolución sexual en Chile es tan pronunciada que The New York Times publicó recientemente un artículo en primera página sobre fiestas en las que cientos, a veces miles de adolescentes se reúnen para ver a cuántos jóvenes pueden besar. Se llama un “ponceo” y la idea es como un beso y un manoseo comunal, los adolescentes sólo tienen 13 ó 14 años, no hay alcohol pero aún a punta de Coca-Cola dietética la escena se calienta.
Cuando entro en la oficina una última vez, veo que Jaime ya casi ha terminado. Está listo para la penúltima acompañante, una secretaria de medio tiempo de 24 años con una petición especial para un trío. “Siempre trabajamos juntas con ella -la buenona egipcia señala hacia Randy-, la joven rubia con el disfraz de colegiala. Siempre”.
Antes de que Jaime pueda hacer comentario alguno, lo tienen estirado sobre la cama. Las sábanas blancas cubren la mitad de su cuerpo mientras las niñas estiran sus brazos y piernas y empiezan a mordisquear sus dedos, avanzando lentamente por sus brazos, juguetean y se ríen. Sus ojos se cierran y su mente flota hacia ese cielo privado que todos atesoramos. Cuando llegan a su pecho, Jaime está revolcándose en la cama.
Agarra a Randy, sus lenguas se estrellan. Los dos giran controladamente, la diosa egipcia es dejada sola con su imaginación y empieza a besar la barriguita de Jaime. Él está tratando de deslizar a Randy encima suyo pero a) ella no es precisamente esbelta; b) Randy lo tiene en su boca, y c) a las niñas les encanta y al fotógrafo también que pensó que su trabajo no podía ser mejor, hasta ahora.
La sesión termina con el trío sudoroso esparcido en la cama. Jaime se dirige hacia su laptop para llenar un formulario que cubre todo, desde los movimientos pélvicos hasta la calidad de los gemidos (¿son realistas? ¿Lo suficientemente fuertes como para despertar a los vecinos?), en este caso, el dúo salió triunfante arrebatándoles los mejores puntajes a las demás en todo, desde sus caras tiernas hasta la coordinación de los besos entre los tres.
A medida que las niñas se van a la ducha, Jaime empieza a vestirse y las entrevista. Se ve mamado. Las bolsas oscuras debajo de sus ojos se caen de su peso.
[Varios nombres han sido cambiados para proteger lo que queda de la privacidad de las personas mencionadas en esta hist

Mejor me gusta que comentemos Gracias

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