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http://epistheme-tonydemoya.blogspot.com/feeds/posts/default?start-index=213&max-results=14 El “Obispo Rojo”, Dom Helder Camara, tiene un sitial entre los mansos, junto a Gandhi y Luther KingLlamado por sus detractores el “Obispo Rojo”, fue uno de los grandes defensores de la Teología de la Liberación, impulsor de la creación del CELAM, hombre del pueblo y hombre de Dios. Símbolo de la resistencia a la dictadura militar brasileña y emblema de la lucha a favor de los pobres, defensor de los derechos humanos, del diálogo mundial y del ecumenismo.
Propuesto para el Nobel de la Paz por los alemanes, lo boicotearon los militares por miedo a que adquiriera mayor prestigio internacional. Los escuadrones de la muerte atentaron varias veces contra su vida y su casa mostraba los impactos de balas, pero nunca desistió de sus principios democráticos y de su trabajo a favor de los pobres. Solía decir durante la dictadura: “Si doy comida a los pobres, me llaman santo. Si pregunta por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista”.
Nacido en Fortaleza, Brasil, el 7 de febrero de 1909, era uno de los 12 hijos de Joao Câmara (periodista y crítico teatral) y Adelaide Pessoa (maestra). Entró en el seminario a los 14 años y en 1931 fue ordenado sacerdote. Este mismo año organizó la Juventud Obrera Cristiana. La Iglesia brasileña, por presión sus sectores más conservadores, le pidió que abandonara dicha actividad y lo enviaron a Río de Janeiro a organizar la enseñanza religiosa en las escuelas. Fue nombrado Arzobispo auxiliar de Río, organizando enseguida un nuevo movimiento para “urbanizar, humanizar y cristianizar las favelas”. Fue el gran impulsor de la creación del CELAM. En 1964 (año del golpe militar), asumió el obispado de Olinda y Recife. Desde ahí desempeñó una infatigable labor de denuncia contra las torturas, en defensa de los presos políticos y de las clases más empobrecidas.
Al cumplir los 76 años, sin darle un año más, Roma le pidió que dejara la diócesis. Desde entonces se retiró a vivir, escribir y meditar en una casita simple de Recife. Con más tiempo, se dedicó a llevar por todo el mundo su mensaje de paz y justicia social. En 1985 en ocasión del estreno de su obra musical “Sinfonía de los dos mundos” pasó por Buenos Aires celebrando una multitudinaria Eucaristía en nuestra Parroquia Santa Cruz en la que instó a luchar contra los imperialismos, “tanto los de adentro como los de afuera” de nuestros pueblos latinoamericanos
Murió como le hubiera gustado, en su humilde casa y rodeado de sus seres queridos, por insuficiencia respiratoria, a los 90 años de edad. Pedro Casaldáliga dijo, a su muerte: “Fue una de las máximas figuras de la Iglesia en este siglo, y no sólo de la Iglesia Católica, lo ubicaría al lado de Gandhi y de Martín Luther King “.
Escrito por ccortesamador 

