7 pecados capitales

abril 14, 2012

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http://www.demonologia.net/los-siete-pecados-capitales/


ORGASMO MEMORABLE PUEDE PRODUCIR AMNESIA

febrero 14, 2012

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Un orgasmo memorable puede, paradójicamente, borrar tu memoria

http://pijamasurf.com/2012/02/un-orgasmo-memorable-puede-paradojicamente-borrar-tu-memoria-y-producirte-amnesia/


KAMASUTRA NATURAL

octubre 17, 2011

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Kamasutra al natural

y de pronto se petrificó.

arbol erotico kamasutra natural


EL MAPA DEL PLACER FEMENINO?

octubre 15, 2011

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La satisfacción sexual de las mujeres es uno de los temas que más preocupa a los hombres. A muchos les atormenta la idea de que su pareja no disfrute realmente  durante el coito y finga para no herirle. http://es.tendencias.yahoo.com/blogs/con-derecho-a-roce/d%C3%B3nde-hay-que-tocar-para-llegar-al-cl%C3%ADmax-090005685.html

El placer se propaga de forma secuencial a través del cerebro.

Por eso los resultados de esta investigación son tan relevantes. Porque además de identificar los puntos estratégicos del placer femenino, el mapa cerebral podrá ayudar a los médicos a tratar la falta de apetito sexual.

La investigación consistió en introducir mujeres en un escáner para poder tomar una resonancia magnética durante la excitación.

Encabezado por el científico Barry Komisaruk de la Universidad de Rutgers (EEUU) y publicada en la revista ‘The Journal of Sexual Medicine’, el estudio comprueba la relación del cerebro con la estimulación de los pezones, lo cual activa las mismas áreas cerebrales que se ven involucradas en la estimulación genital. Esto explica el porqué los tocamientos pueden hacer alcanzar el orgasmo a muchas mujeres.

Estimulación sexual
Para llevar a cabo la investigación se realizaron resonancias magnéticas a una pequeña muestra de 11 mujeres en plena excitación sexual.

Los resultados desvelan las zonas cerebrales que se activan durante la estimulación del clítoris, la vagina y del cuello del útero; destacando hasta 30 zonas distintas del cerebro que son fuente directa de placer, que están relacionadas con el tacto, la sensación de recompensa, la memoria e incluso el dolor.

El análisis muestra de manera evidente cómo la manipulación genital se propaga secuencialmente a través del cerebro a partir de la activación inicial de la corteza sensorial, y al mismo tiempo activa las regiones del cerebro que producen el orgasmo.

[Relacionado: El sexo reemplaza el ansia por comer]

Además del escáner, para llevar a cabo la investigación se realizaron ensayos de cinco minutos que constaban de 30 segundos de descanso y otros 30 de auto-estimulación repetidos cinco veces.

Para elaborar el mapa, las mujeres debían auto-estimularse, bien con la mano o con un vibrador cilíndrico, realizando movimientos rítmicos tanto en el clítoris como en la pared de la vagina, el cuello uterino o el pecho. Todas recibían las instrucciones a través de unos auriculares desde la sala de investigación.

Por otro lado, las participantes debían tocarse de manera rítmica el pulgar o un pie para así encontrar los puntos de referencia en la corteza sensorial.

Asimismo se logró comprobar científicamente que el clímax tiene un fuerte poder analgésico.

Por tanto, con este nuevo mapa de la actividad sexual en las mujeres, los científicos esperan dar solución a los problemas de falta de deseo sexual así como identificar las enfermedades patológicas que pudieran ser resueltas con la práctica del orgasmo


¿Qué pasa con la mujer cuando hay un orgasmo? (polvo y cálculo)

octubre 2, 2011

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Al principio los árabes usaban los métodos indios en un tablero de polvo. De hecho en la parte occidental del mundo árabe, los números indios se conocían como números Guba (o Gubar o Ghubar) de la palabra árabe para ‘polvo’.

http://www.newscientist.com/article/mg21028124.600-sex-on-the-brain-orgasms-unlock-altered-consciousness.html?full=true

Foto: Barry Kamisaruk, portal New Scientist

El clímax femenino activa más de 30 partes, incluidas las relacionadas con la memoria y el dolor.

Un interesante estudio llevado a cabo por científicos de la Rutgers University de Newark, en Nueva Jersey, fue capaz de detectar el flujo sanguíneo en el cerebro de una mujer que alcanza un orgasmo y la influencia de esta sensación en la disminución de la percepción del dolor.

Kayt Sukel, reportera del ‘New Scientist’ y redactora de la nota, aceptó ser la persona a analizar para conseguir estos resultados.

La periodista ingresó a un escáner de resonancia magnética cubierta con una sábana y con la cabeza amarrada a la camilla con la finalidad de que pueda estimular su clítoris mientras los investigadores siguen de cerca su actividad cerebral.

El científico Barry Komisaruk y sus colegas guiaron a Sukel y le dieron instrucciones específicas. “Komisaruk me dijo que toque mi clítoris con mi dedo índice durante tres minutos, luego que imagine a mi dedo índice haciendo la misma labor por los siguientes tres minutos“, explicó Sukel.

Entre otras indicaciones los científicos le pidieron que incluya ejercicios Kegel (contracciones de músculos en la parte inferior de la pelvis) y que alce la mano libre como señal de que alcanzó un orgasmo.

Durante todo el proceso de estimulación, aproximadamente 30 áreas del cerebro se activaron, incluidas las que están relacionadas con el tacto, la memoria, la sensación de recompensa e incluso del dolor.

Placer sexual en el cerebro

El objetivo del estudio era determinar la relación entre el clímax femenino y la activación de una parte del cerebro llamada corteza prefrontal (PFC). Según observaciones previas, Komisaruk encontró una relación entre la actividad de esta zona y el orgasmo de las mujeres, incluso los que son alcanzados a través de la imaginación.

La estimulación física activó más partes del cerebro de Sukel que la imaginación o la que se consiguió a través de los ejercicio Kegel, pero en estos últimos casos se consiguió mayor actividad en la PFC.

Esto abriría las puertas a hipótesis que apunten a que dicha zona permita una respuesta fisiológica sobre la imaginación. Los científicos también estiman que el orgasmo es un potente analgésico y que los estudios de activación cerebral de las áreas relacionadas al clímax podrían dar luces sobre nuevas formas de manejar el dolor.

http://www.elcomercio.com/tecnologia/Mujer-sexo-orgasmo-cerebro-memoria-dolor-Rutgers_University-Nueva_Jersey_0_486551400.html


¿ES LA MÚSICA UNA E-DROGA?

agosto 21, 2010

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http://cerebrodarwin.blogspot.com/2007/07/es-la-msica-una-droga-acstica.html

¿Es posible que el desarrollo de la percepción musical pueda tener alguna función biológica adaptativa? No parece que sea el caso. Steven Pinker lo explica muy bien: Hasta la fecha se han hecho muchas sugerencias- la música une al grupo social, disipa la tensión, coordina la acción, intensifica el ritual- pero ¿por qué los sonidos rítmicos unen al grupo, disipan la tensión, etcétera? En lo que respecta a las causas y los efectos biológicos la música es inútil. No muestra la presencia de signos que indiquen que está diseñada para alcanzar un objetivo, como sería la longevidad, tener nietos o una percepción y predicción exactas del mundo.[...] La música parece ser pura tecnología del placer, un cóctel de drogas de entretenimiento que ingerimos a través del oído para estimular una masa de circuitos del placer al mismo tiempo.
La idea de Pinker es que la música es un subproducto evolutivo genuino del hombre y que procedería de otras facultades mentales como el lenguaje, el análisis de la escena auditiva, los reclamos emocionales, la selección del hábitat, y el control motor (del que hablaré en el siguiente apunte). La cuestión que queda pendiente es, entonces ¿por qué la música amansa a las fieras?

http://www.eltiempo.com/enter/actualidad_a/drogas-sonoras-digitales-se-consiguen-en-internet_7863747-1

Para entender el fenómeno de las ‘e-drugs’, hay que empezar por decir que el cerebro emite frecuencias eléctricas que están por debajo de los 30 hertz. Los rangos de frecuencia determinan los estados de actividad del cerebro; por ejemplo, cuando éste tiene una frecuencia de entre 0 y 5 hertz, hay sueño profundo (estado delta); entre los 4 y 8 hay aletargamiento (theta); entre 8 y 14 hay estado de alerta (alfa), pero relajado, y entre los 14 y los 30 es un estado de gran alerta (beta).

Lo que busca la música es tratar de modificar a voluntad el estado del cerebro, y en este caso llevarlo al rango de los 8 a los 14 hertz, lo que se logra con pulsos binaurales.

Con audífonos independientes se pone a un oído a escuchar a una frecuencia diferente, pero cercana, a la que se oye por el otro.

Por ejemplo: si se pone a oír por el oído izquierdo un sonido de 400 hertz y por el derecho un sonido a una frecuencia de 410 hertz, en el cerebro se produce un sonido aparente de 10 hertz. Eso se conoce como pulso binaural.

Se cree que si por un tiempo prolongado, y con un entrenamiento, el estímulo persiste, se logra que el cerebro modifique su frecuencia y funcione a 10 hertz; de este modo se ubica en el estado de relajación.

En esta condición se pueden estimular algunas zonas del cerebro que producirían sensaciones de euforia, de somnolencia, similares a las que se adquieren bajo la influencia del alcohol, e incluso de tipo sexual. Hasta ahora no hay evidencia sobre su verdadero efecto y tampoco certeza sobre si produce adicción, lo que ocurre es que, buscando efectos placenteros, la gente tiende a repetir su uso

…..

Las e-drugs se fundamentan en los latidos binaurales, un fenómeno neurológico que consiste en emitir sonidos distintos en cada oído y que estimula el cerebro, produciendo sensaciones de euforia, estados de trance o de relajación. Salió a la luz pública por el auge que ha tenido en Francia desde hace dos meses.

Pero, adicional al uso como ‘droga’, sirve para tratar a personas que sufren de trastornos como ansiedad, depresión, somnolencia y falta de concentración, entre otras


¿YO Y EL CEREBRO O EL CEREBRO Y YO?

julio 26, 2010

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http://www.revistanumero.com/39cere.htm (ENTREVISTA)

«El cerebro es una entidad muy diferente de las del resto del universo. Es una forma diferente de expresar todo. La actividad cerebral es una metáfora para todo lo demás.
Somos básicamente máquinas de soñar que construyen modelos virtuales del mundo real». Rodolfo Llinás

No son palabras de un filósofo ni de un poeta, aunque su obra establece un puente entre éstos y la ciencia. Es la provocadora conclusión a la que ha llegado, tras cuarenta años de estudiar el sistema nervioso, uno de los cerebros más brillantes de nuestra época: el neurocientífico Rodolfo Llinás Riascos.
Partió del estudio microscópico del funcionamiento unicelular de las neuronas hasta convertirse en fundador y pionero de la neurociencia. Ésta integra diversas ciencias para entender el funcionamiento del cerebro: biología, filosofía, fisiología, sistemas, bioelectricidad, cognición, psicología, medicina, psiquiatría, informática, zoología, evolución, antropología y geometría, por mencionar sólo algunas.
En todas esas aguas navega con propiedad Llinás, hasta revolucionar el concepto que antes se tenía sobre el sistema nervioso, es decir, «la esencia de la naturaleza humana». Sus colegas dicen que la obra de Llinás rompe por completo las antiguas creencias y marca un nuevo paradigma sobre la manera de entendernos a nosotros mismos y nuestra interacción con lo que llamamos «realidad».

Luego de publicar más de quinientas investigaciones y catorce libros científicos, Llinás decidió compartir sus hallazgos con el público no especializado a través de un libro pedagógico que sintetiza su hipótesis sobre la electrofisiología de la subjetividad: El cerebro y el mito del yo, de Editorial Norma.
En la obra, salpicada de metáforas tan didácticas, cómicas y lúcidas como su autor, se resume el trabajo de este colombiano de 68 años, nacionalizado hace cuarenta en Estados Unidos, director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Universidad de Nueva York, asesor de la Nasa, miembro de las academias de Ciencia de Estados Unidos, Francia, España y Colombia, y varias veces postulado al premio Nobel, entre muchas otras distinciones.

¿Por qué nos parece tan misteriosa la mente?
Supongo que la conciencia, el pensamiento y los sueños nos resultan tan extraños porque parecen ser impalpablemente internos. Ello podría deberse a que, desde un punto de vista evolutivo, nosotros los vertebrados podemos considerarnos crustáceos volteados hacia fuera.
Me explico: los crustáceos son exoesqueléticos, es decir, tienen un esqueleto externo. En cambio, nosotros somos endoesqueléticos, o sea, tenemos un esqueleto interno. Esto implica que, desde cuando nacemos, somos altamente conscientes de nuestros músculos, pues los vemos moverse y palpamos sus contracciones. Comprendemos de una manera muy íntima la relación entre la contracción muscular y el movimiento de las diversas partes del cuerpo. Desgraciadamente, nuestro conocimiento acerca del funcionamiento del cerebro no es directo. ¿Por qué? Porque en lo que a masa cerebral se refiere, ¡somos crustáceos! Nuestro cerebro y nuestra médula espinal están cubiertos por un exoesqueleto implacable: el cráneo y la columna vertebral.
A diferencia del resto del cuerpo, no vemos ni oímos nuestro cerebro, no lo sentimos palpitar, no se mueve y no duele si lo golpeamos, ya que está protegido por la portentosa estructura del cráneo. Si tuviéramos la masa cerebral por fuera del cráneo y pudiéramos ver o sentir el funcionamiento del cerebro, nos resultaría obvia la relación entre la función cerebral y la manera como vemos, sentimos o pensamos. De la misma manera que ahora nos resulta obvio lo que sabemos sobre el funcionamiento de músculos y tendones, cuyo movimiento disfrutamos tanto que organizamos competencias mundiales para comparar y medir masas musculares.
Pero no disponemos de una parafernalia análoga para medir directamente el funcionamiento del cerebro. Supongo que por eso algunas personas piensan que la mente, la conciencia o el «yo» están separados del cerebro. Y por eso en la neurociencia se dan conceptos muy diversos sobre la organización funcional del cerebro.
En cuanto a nuestros amigos los crustáceos, que no se dan el lujo de conocer en forma directa la relación entre la contracción muscular y el movimiento, el problema de cómo se mueven, en caso de que pudieran considerarlo, podría resultarles tan inexplicable como lo es para nosotros el pensamiento o la mente.

Por eso decían que el cerebro es una «caja negra» misteriosa, hasta cierto punto pasiva, con la que llegamos «en blanco» al nacer y que recibe estímulos del mundo externo, los interpreta y devuelve a través de los sentidos. ¿Qué opina usted?
Digo que el cerebro enfrenta al mundo externo, no como una máquina adormilada que se despierta sólo mediante estímulos sensoriales, sino por el contrario como un sistema cerrado, autorreferencial (parecido al corazón), en continua actividad, dispuesto a interiorizar e incorporar en su más profunda actividad imágenes del mundo externo, aunque siempre en el contexto de su propia existencia y de su propia actividad eléctrica intrínseca.
Para funcionar, el sistema no depende tanto de los sentidos como creíamos, como lo prueba el hecho de que podemos ver, oír, sentir o pensar cuando soñamos dormidos o cuando fantaseamos despiertos, en ausencia de estímulos sensoriales.
Tampoco creo que el sistema nervioso sea una tabla rasa en el momento del nacimiento. Años de evolución hacen que cada bebé nazca con un cerebro hasta cierto punto organizado, con un «a priori neurológico» que le permite ver, sentir u oír sin necesidad de aprender a hacerlo. Nacemos, por ejemplo, con la capacidad de aprender cualquier idioma. Serán la cultura y la educación las que determinen cuál. Pero la estructura básica nace con nosotros.
La historia evolutiva demostró que únicamente los animales capaces de moverse necesitan cerebro (por eso las plantas, quietas y arraigadas, aunque tan vivas como nosotros, no lo necesitan). Y que, en principio, la función principal de éste es la capacidad de predecir los resultados de sus movimientos con base en los sentidos. El movimiento inteligente se requiere para sobrevivir, procurarse alimento, refugio y evitar convertirse en el alimento de otros, pero como sería imposible sobrevivir si predijéramos con la cabeza y con la cola al mismo tiempo, se necesita centralizar la predicción en el cerebro. A esa centralización de la predicción la conocemos como el «sí mismo» de cada uno de nosotros.

¿Por qué dice que el color, el dolor o el sonido no existen afuera sino adentro?
Lo que hay afuera no es necesaria y únicamente lo que los seres humanos vemos. En realidad, afuera hay todo un caos lleno de cosas que nuestro cerebro no percibe porque no tiene necesidad de hacerlo para sobrevivir: ondas sonoras, electromagnéticas, átomos, partículas de aire, etc. Cada cerebro animal, incluido el humano, aprendió evolutivamente a discriminar de ese caos externo sólo aquello que requiere para sobrevivir. Por eso, los perros «ven» con el olfato, los murciélagos ciegos con el oído, los pajaritos ven muchos más colores que nosotros y no tenemos seguridad de que sean los mismos nuestros, etcétera.
Ejemplo: si un perro y una persona quieren buscar a alguien en un aeropuerto, le damos a la persona una foto del extraviado y al perro una media. Pero si lo hacemos al revés, la foto para el perro y la media para la persona, ¡seguramente nunca encontraremos al perdido! (risas).
Así, se establece un diálogo entre nuestro mundo interno y el mundo externo, por medio de los sentidos, que nos permite elaborar representaciones virtuales de los fragmentos del mundo real que necesitamos para sobrevivir. Pero no tenemos la visión íntegra de todo lo que hay allá afuera. Lo que pasa es que a través de unos quinientos o setecientos años de evolución, los humanos nos hemos puesto de acuerdo en una especie de «alucinación colectiva estándar» y vemos más o menos lo mismo. Eso es lo que nos permite ser una sociedad con referentes universales.

¿Por qué dice que el «yo» es un mito?
Los seres humanos no tenemos cerebro. Somos nuestro cerebro. Cuando le cortan la cabeza a alguien, no lo decapitan sino que lo decorporan. Porque es en este prodigioso órgano donde somos, donde se genera nuestra autoconciencia, el «yo» de cada uno. Por tanto, lo que llamamos «yo» no es separable del cerebro. Si dijéramos «el cerebro me engaña», la implicación sería que mi cerebro y yo somos dos cosas diferentes. Mi tesis central es que el «yo» es un estado funcional del cerebro y nada más, ni nada menos.
El «yo» no es diferente del cerebro. Ni tampoco la mente. Son unos de tantos productos de la actividad cerebral, a partir de la cual hemos llegado a la Luna y tenemos posibilidades ilimitadas de hacer realidad nuestros sueños.

¿Cómo puede ser el «yo» un estado funcional del cerebro?
El núcleo de mi tesis radica en el concepto de oscilación neuronal, como la de las cuerdas de una guitarra o de un piano cuando las pulsamos. Las neuronas tienen una actividad oscilatoria y eléctrica intrínseca, es decir, connatural a ellas, y generan una especie de danzas o frecuencias oscilatorias que llamaremos «estado funcional».
Por ejemplo, los pensamientos, las emociones, la conciencia de sí mismos o el «yo» son estados funcionales del cerebro. Como cigarras que suenan al unísono, varios grupos de neuronas, incluso distantes unas de otras, oscilan o danzan simultáneamente, creando una especie de resonancia. La simultaneidad de la actividad neuronal (es decir, la sincronía entre esta danza de grupos de neuronas) es la raíz neurobiológica de la cognición, o sea, de nuestra capacidad de conocer.
Lo que llamamos «yo» o autoconciencia es una de tantas danzas neuronales o estados funcionales del cerebro. Hay otros estados funcionales que no generan conciencia: estar anestesiado, drogado, borracho, «enlagunado», en crisis epiléptica o dormido sin soñar. Cuando se sueña o se fantasea, ya hay un estado cognoscitivo, aunque no lo es en relación con la realidad externa, dado que no está modulado por los sentidos.
Pero en los otros casos o estados cerebrales, la conciencia desaparece y todas las memorias y sentimientos se funden en la nada, en el olvido total, en la disolución del «yo». Y, sin embargo, utilizan el mismo espacio de la masa cerebral y ésta sigue funcionando con los mismos requisitos de oxígeno y nutrientes.
Aunque el estado funcional que denominamos «mente» es modulado por los sentidos, también es generado, de manera especial, por esas oscilaciones neuronales. Por tal razón podríamos decir que la realidad no sólo está «allá afuera», sino que vivimos en una especie de realidad virtual.
Es decir, que no es tan distinto estar despierto que estar dormido…
El cerebro utiliza los sentidos para apropiarse de la riqueza del mundo, pero no se limita a ellos. Es básicamente un sistema cerrado, en continua actividad, como el corazón. Tiene la ventaja de no depender tanto de los cinco sentidos como creíamos. Por eso, cuando soñamos dormidos o fantaseamos, podemos ver, oír o sentir, sin usar los sentidos, y por eso el estado de vigilia, ese sí guiado por los sentidos, es otra forma de «soñar despiertos».
El cerebro es una entidad muy diferente de las del resto del universo. Es una forma distinta de expresar «todo». La actividad cerebral es una metáfora para todo lo demás. Tranquilizante o no, el hecho es que somos básicamente máquinas de soñar que construyen modelos virtuales del mundo real.

¿Cómo mantener activa nuestra «máquina de soñar»?
Estamos hablando de que todos estos prodigios de la mente se generan en tan sólo un kilo y medio de masa cerebral, con un tenue poder de consumo de catorce vatios. De manera que para mantenerla en forma se requieren buena nutrición, buena oxigenación y protegerse de golpes.
Sin embargo, lo más importante es usar el cerebro, cosa que muchas personas no parecen tener tan claro. El problema es que la inteligencia es limitada pero la estupidez es infinita. Por eso es tan urgente promover una buena educación, que enseñe a pensar claramente a través de conceptos y no de mera memorización de datos. Hay que entender la diferencia entre saber (conocer las partes) y entender (ponerlas en contexto). Por ejemplo, una lora sabe hablar pero no entiende nada.

¿Por eso en su investigación se busca la síntesis y no la especialización, propia de la ciencia positiva estadounidense?
El análisis del detalle es más fácil que la síntesis, pero no es suficiente. Como en la película La tienda de empeño, donde Chaplin atiende a un cliente que le pide arreglar un reloj. Saca abrelatas, alicates, empieza a sacar las partes hasta desbaratarlo por completo. Luego pone todos los pedazos en el sombrero y se los entrega al desolado cliente. ¡El señor desbarató el reloj y no lo pudo volver a construir! Así es la ciencia analítica o especializada: sin la síntesis, sólo tiene grandes cantidades de pedazos de cosas.


No obstante, es incorrecto decir que mi trabajo es síntesis de fisiología con biología, con zoología, entre otras ciencias. Mi interés es explicar cómo son las cosas. El problema es que esos cajones del saber («esto es física, esto es química, etc.») son artificiales, por lo cual yo no los respeto. El mundo es uno. Y la gente le da nombres porque es estúpida y se fracciona en función de palabras, en vez de tomar las cosas por lo que son.
Lo que estoy tratando de hacer es muy peligroso, porque yo me puedo mover de lo molecular a lo cósmico, sin problemas. Y eso resulta sospechoso para los científicos tradicionales, que sólo respetan el conocimiento muy especializado. En términos generales, los científicos se catalogan entre «topos» y «zorros». Los topos taladran, buscan la profundidad y cada vez saben más y más de una sola cosa. Los zorros lo ven todo, pero por lo mismo saben poco de mucho.
Alguien dijo sobre mi trabajo: «Ese señor Llinás es ambas cosas: un topo y un zorro. O mejor, un ¡“zorrotopo”!» (risas). Mi propuesta es que la ciencia sea análisis y síntesis, que la neurociencia se aventure a cuatro órdenes de magnitud y no sólo se quede en lo microscópico, y que así podamos no sólo saber sobre el cerebro, sino entenderlo, porque mientras más comprendamos la portentosa naturaleza de la mente, el respeto y la admiración por nuestros congéneres se verán notablemente enriquecidos



EVOLUCIÓN DE LOS ROBOTS

julio 10, 2010

C

http://www.neoteo.com/Portada/tabid/54/sc/1/pg/29/Default.aspx

Se muestran avances interesantes: insectos cyborgs, androide de forma humanoide, murciélago robot, big dog, transfeormers etc.

Este robot es entretenido, interesante y tiene mucha actitud

Androide de forma humanoide por 14 euros

http://www.neoteo.com/Portada/tabid/54/sc/1/ss/14/pg/29/Default.aspx

Robot capaz de trepar muro

El robot utiliza un pegamento para trepar muros.
Construcción propio robot con QWERK
http://www.elperroflaco.com/photos/2300/2344/001_small.jpg
Si fuera un robot, ¿no tendrías sexo con ella?
Sexo con robot?
El exoesqueleto de Yoshiyuki Sankai
Robots como apoyo a ancianos y lisiados
Y mucho más

El hombre que ha provocado orgasmos a 200 mujeres

abril 27, 2010

http://www.abc.es/20100422/ciencia-tecnologia-biologia-cuerpo-humano/hombre-provocado-orgasmos-mujeres-201004221302.html

El neurocientífico norteamericano Barry Komisaruk ha sido testigo de más de 200 orgasmos femeninos en vivo en su laboratorio.

Sin más datos, este hombre podría ser uno de los más envidiados del mundo, pero su objetivo está lejos del interés personal sino científico.

El investigador analiza el cerebro de las mujeres cuando llegan al clímax para comprender los mecanismos que disparan este estado de entusiasmo, qué papel juegan las hormonas, los péptidos y las neuronas, y cómo se podrían provocar esas sensaciones de forma más intensa.

“Quiero encontrar una manera de aumentar el placer en la vida de la gente”, asegura.

A sus 68 años, Komisaruk trabaja en la Universidad de Medicina de Nueva Jersey y ha pasado gran parte de su vida dedicado a la estimulación vaginal, “profesionalmente hablando”, bromea.

Selecciona a voluntarias que se autoestimulan en una máquina de resonancia magnética (fMRI, por sus siglas en inglés) para que él y su equipo puedan estudiar las áreas del cerebro que se activan en ese momento.

Asegura que cuando llega el climax, el sonido amplificado de las neuronas se asemeja al ruido que hacen las palomitas de maíz a punto de estallar en el microondas.

Bloquea el dolor

Durante sus investigaciones, el científico ha aprendido unas cuantas cosas del sexo femenino.

Por ejemplo, que el orgasmo es un bloqueante natural del dolor -es capaz de disminuirlo un 50 por ciento-, y que aumenta la sensibilidad de la mujer al tacto, por lo que las caricias de la pareja se aprecian aún más.

Pero este campo sigue rodeado de misterios, como, por ejemplo, qué función evolutiva cumple el orgasmo femenino, algo que todavía es asunto de debate mientras en el hombre resulta tan claro.

Komisaruk cree que hay un propósito para el éxtasis. A su juicio, las contracciones en el útero durante el orgasmo podrían ayudar al semen a alcanzar las tropas de Falopio y conseguir un embarazo.

Por otro lado, parece bastante obvio que el placer puede animar a la mujer a copular varias veces y permite una liberación de la tensión muscular del cuerpo.

Pasar por una de las pruebas de Komisaruk es toda una experiencia para las mujeres voluntarias que “donan” su orgasmo a la ciencia a cambio de 100 dólares.

Para empezar, deben entregar una muestra de orina -para comprobar que la mujer no esté embarazada, ya que el feto podría ponerse en peligro durante el test- y después se tumban boca abajo en la máquina de resonancia magnética, una posición en la que la cabeza está más sujeta y es más fácil ver lo que ocurre en el cerebro durante el escaneo.

Lo demás es fácil de imaginar, aunque difícil de hacer “con cinco científicos mirando” lo que ocurre en los monitores, según confiensan las voluntarias.

El investigador señala que uno de los mayores misterios del orgasmo es que activa la misma parte del cerebro que el dolor.

Las imágenes de las caras de las voluntarias lo reflejan muy bien. Sus expresiones de placer no distan mucho de las de alguien a quien le ha pasado un camión por encima de un pie.

“¿Cuál es la diferencia entre placer y dolor? ¿Qué hace que algo siente bien?”, se pregunta Komisaruk. Si tuviera la respuesta “ganaría el Nobel”.  (ABC.es)

Búsqueda del ‘Viagra femenino’ despierta opiniones negativas

http://www.cambio.com.co/salud_cambio/866/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-7301360.html


CIENCIAS DE LA MENTE

abril 17, 2010

Ciencia de la mente


La Mente Humana: Técnicas de Persuasión / Manipulación
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