la bella es bella

mayo 14, 2012

CC

 

http://lanaveva.files.wordpress.com/2009/03/07_girls_from_africa.jpg

 


ODA A LA OLOROSA

mayo 10, 2012

CC

http://nosolodepanviveelhombre.com/blog/wp-content/uploads/2008/06/vagina-taxi.jpg

http://fansdelrotten.blogspot.com/2011/02/oda-la-vagina-o-cantar-de-mia-vulva.html

 

 

 


FRANCOIS VILLON (el bribón)

febrero 5, 2012

CC

et Georges Basssens

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a5/Francois_Villon_1489.jpg

Balada de los ahorcados

Francois Villon

http://carlosalmonte.files.wordpress.com/2010/06/francois-villon.gif?w=450

Balada final

EPITAFIO

YACE Y DUERME AQUÍ UN AMANTE,

QUE AMOR MATÓ CON SU ARPÓN,

UN POBRECITO ESTUDIANTE

LLAMADO FRANÇOIS VILLON.

NUNCA TUVO NI UN TERRÓN,

TODO LO DIO, SIN ESFUERZO:

MESA, PAN, CESTO, TABLÓN.

A DIOS REZADLE ESTE VERSO:

PAZ ETERNA DAD AL VIL,

SEÑOR, Y UNA LUZ SENCILLA,

A QUIEN NO TUVO ESCUDILLA

NI BRIZNA DE PEREJIL.

CEJAS, CABEZA, BARBILLA,

RAPADAS TUVO, CUAL QUILLA.

PAZ ETERNA PARA EL VIL.

LO EXPULSÓ EL EXILIO HOSTIL,

TUNDIDO EN LA RABADILLA,

AUNQUE HAYA DICHO: “¡QUÉ GRILLA!”,

QUE ES DICHO NO MUY SUTIL.

PAZ ETERNA PARA EL VIL.

[YO FRANÇOIS VILLON]

Yo François Villon, a los cincuenta y un años
gordo y corpulento, de labios color ceniza
y mejillas que el vino amoratara,
a una cuerda ahorcado
lo sé todo acerca del pecado.
Yo, François Villon,
a una cuerda pendido
me balalnceo lento, habiendo sido
peor que Judas, quien también murió ahorcado.
Las viejas se estremecen al oír mis hazañas
pues no tuve respeto para la vida humana.
Que el viento me mueva, ya oigo cerca las voces
de aquellos que mandé a freír monas.
Me esperan en el infierno
y alargan las manos
porque se ha corrido allí, del Leteo al Cocyto
¡que al fin Villon había muerto ahorcado!
Ya la luna aparece, e ilumina la horca
dando a mi rostro el color de la sangre
yo, que hice mal sabedor de que lo hacía
hasta que por fin he muerto ahorcado.
Ya los lobos ladran en torno al patíbulo
y los niños gritan, parecidos a ratas:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Viejas que me insultabais en la carretera oscura:
¡sabed que el semen moja mis caderas
y es fresco y sabroso el semen del ahorcado!
Que mis dientes sirvan
de jugo en tu caldera
bruja de los límites, tú a quien admiro
sabedora de embrujos, de filtros y de hechizos
más poderosos que la fe y que los apóstoles
de quienes se burló el Mago, más apta que ellos
para conocer el dolor
¡de este que un sepulcro merece!
Y que el viento diga, al amanecer, mañana
vanamente a ranas y a gusanos
Villon se ha hecho al fin célebre
pues al fin una horca dibuja su figura
¡Villon ha muerto ahorcado!
Y que de mi mano ajada caiga la rosa
que mis dientes estrujaron
pues ella supo mis crímenes
y fue mi confidente
y dígalo ella al mundo, cayendo sobre el suelo
¡Villon ha muerto ahorcado!
Pronto vendrá la canalla
a hozar en mi tumba
y orinarán encima, y los amantes
harán seguro el amor sobre mis huesos
y será la nada mi más escueto premio
para que ella lo diga,
no sé si nada o rosa:
¡Villon ha muerto ahorcado!
Sabrán de mí los niños
de edades venideras
como de un gran pecador
y asustados correrán a esconderse
bajo las sábanas cuando sus madres
les digan: «Cuidado ahí viene».
Y esa será la fama de Villon, el Ahorcado.
Y será tal mi fama que prefiero el olvido
porque un día, mañana
de ese futuro que el hedor hace
parecerse al recuerdo, una mano
dejará caer, al oír mi nombre
el fruto del culo, el excremento
y mi vida, y mi carne, y todos mis escritos
¡promesa serán sólo para las moscas!

Envío

Príncipe, no inquieras esta semana,

ni todo este año, en dónde están,

dado que este estribillo no te sana:

Mas las nieves de antaño, ¿dónde están?

BALADA A LAS MUJERES DE PARÍS

Tienen las boquitas finas

florentinas, venecianas,

bien pueden ser celestinas,

sobre todo las ancianas;

frente a lombardas, romanas,

genovesas –lo advertís–,

piamontesas, saboyanas,

el buen pico es de París.

De buen hablar tienen fama,

dicen, las napolitanas,

cacarear las inflama,

alemanas y prusianas;

sean griegas, egipcianas,

de Hungría o de otro país,

españolas, catalanas,

el buen pico es de París.

Bretonas, suizas, quien cuente,

ni gasconas, tolosanas:

dos pescadoras del puente

las callan. Ni lusitanas,

inglesas y calesianas,

(¿cité muchas?, ¿qué decís?)

o picardas, valencianas,

el buen pico es de París.

Envío

Príncipe, dad a las parisinas

el premio del bien decir;

no obstante las italianas,

el buen pico es de París.

Cuarteta

Yo soy François, lo que me pesa,

nací en París, junto a Pontesa,

y de la cuerda de una toesa

sabrá mi cuello lo que mi culo pesa.

Otros en http://perso.wanadoo.es/elanimadesayula/1B.htm

http://elespejogotico.blogspot.com/2008/06/la-balada-de-las-damas-muertas-franoise.html

POETAS MALDITOS .. y la balada de las lenguas envidiosas

http://lacomunidad.elpais.com/ivetteduran2002/2011/11/21/poetas-malditos-y-balada-las-lenguas-envidiosas


FRAGMENTOS POÉTICOS

febrero 5, 2012

CC

Vive solo para ti si pudieres, pues

Solo para ti si mueres, mueres

Francisco de Quevedo

 

http://ficus.pntic.mec.es/wque0012/filantigua/platon/images/machado.gif

 

http://hibridacion.files.wordpress.com/2012/02/mario_benedetti.png?w=300

 

 

 

 

http://letransfusion2.blogspot.com/2010_09_01_archive.html

http://lacomunidad.elpais.com/manuel-abal/category/ilustraciones/2


QUEVEDO EN RAMILLETE

enero 30, 2012

CC

A una adúltera
Sólo en ti, Lesbia, vemos que ha perdido
el adulterio la vergüenza al cielo,
pues que tan claramente y tan sin velo
has los hidalgos huesos ofendido.
Por Dios, por ti, por mí, por tu marido,
que no sepa tu infamia todo el suelo:
cierra la puerta, vive con recelo,
que el pecado nació para escondido.
No digo yo que dejes tus amigos,
mas digo que no es bien que sean notados
de los pocos que son tus enemigos.
Mira que tus vecinos afrentados,
dicen que te deleitan los testigos
de tus pecados más que tus pecados.

De cierta dama que a un balcón estaba…

De cierta dama que a un balcón estaba
pudo la media y zapatillo estrecho
poner el lacio espárrago a provecho
de un tosco labrador que la acechaba.

Y ella, cuando advirtió que la miraba,
la causa preguntó del tal acecho;
el labrador la descubrió su pecho,
diciendo lo que vía y contemplaba.

Mas ella, con alzar el sobrecejo,
le dijo con melindre: -«Aquesto, hermano,
no es más de ver y desear la fruta».

El labrador, sacando el aparejo,
le respondió, tomándolo en la mano:
-«¡Pues ver y desear, señora puta!».

Estaba una fregona por enero…

Estaba una fregona por enero
metida hasta los muslos en el río,
lavando paños, con tal aire y brío,
que mil necios traía al retortero.

Un cierto Conde, alegre y placentero,
le preguntó con gracia: «¿Tenéis frío?»
respondió la fregona: «Señor mío,
siempre llevo conmigo yo un brasero.»

El Conde, que era astuto, y supo dónde,
le dijo, haciendo rueda como pavo,
que le encendiese un cirio que traía.

Y dijo entonces la fregona al Conde,
alzándose las faldas hasta el rabo:
«Pues sople este tizón vueseñoría.»

Preso en los laberintos del amor…
Tras arder siempre, nunca consumirse,
y tras siempre llorar, nunca acosarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme,
y tras siempre vivir, jamás morirme;
después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño, no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme,
y tras tanto dolor, nunca reírme;
en tantos laberintos, no perderme,
ni haber tras tanto olvido recordado,
¿qué fin alegre puede prometerme?
Antes muerto estaré que escarmentado;
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado.
Reprende a una adúltera la circunstancia de su pecado

Sola en ti, Lesbia, vemos ha perdido
El adulterio la vergüenza al Cielo,
Pues licenciosa, libre, y tan sin velo
Ofendes la paciencia del sufrido.

Por Dios, por ti, por mí, por tu marido,
No sirvas a su ausencia de libelo;
Cierra la puerta, vive con recelo,
Que el pecado se precia de escondido.

No digo yo que dejes tus amigos,
Mas digo que no es bien estén notados
De los pocos que son tus enemigos.

Mira que tus vecinos, afrentados,
Dicen que te deleitan los testigos
De tus pecados más que tus pecados.

Quejarse en las penas del amor debe ser permitido
y no profana el secreto

Arder sin voz de estrépito doliente
no puede el tronco duro inanimado;
el roble se lamenta, y, abrasado,
el pino gime al fuego, que no siente.

¿Y ordenas, Floris, que en tu llama ardiente
quede en muda ceniza desatado
mi corazón sensible y animado,
víctima de tus aras obediente?

Concédame tu fuego lo que al pino
y al roble les concede voraz llama:
piedad cabe en incendio que es divino.

Del volcán que en mis venas se derrama,
diga su ardor el llanto que fulmino;
mas no le sepa de mi voz la Fama.


ALGO SEFARDI

enero 22, 2012

CC

Una vieja canción sefardí.

http://lacomunidad.elpais.com/germanarribas/2012/1/20/una-vieja-cancion-sefardi-

La rosa enflorese (canción sefardí anónima del S.XV)
La rosa enflorese
en el mez de mayo,
i mi alma se escurese
sufriendo del amor.
Los bibilicos cantan,
sospiran del amor,
i la passion me mata
muchigua de dolor.
De prácticas y de ritos nupciales en la tradición sefardí
“En un verde prado
tendí mi pañuelo;
nacieron tres rosas
como tres luceros.
gritan vírgenes gitanas
y otras recogen las gotas
de su flor martirizada.
Paños blancos enrojecen
en las alcobas cerradas.
Rumores de tibia aurora
pámpanos y peces cambian”.

http://www.rtve.es/alacarta/audios/discopolis/discopolis-canciones-sefardies-rosa-zaragoza-13-08-08/255228/


Poema: Vendrá La Muerte Y Tendrá Tus Ojos (Cesar Pavese)

enero 6, 2012

CC

VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.

Versión de Carles José i Solsora

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MIGUELHERNÁNDEZ EN LA PARED INMORTAL

diciembre 24, 2011

CC

VERSOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ EN LA PARED

http://lacomunidad.elpais.com/antoni/2011/10/15/unos-versos-miguel-hernandez-la-pared

http://cancionypoema.blogspot.com/2011/01/el-exilio-musical-de-miguel-hernandez.html

 

 


TEMAS DE LA MISMA MADRE: collige virgo rosas y carpe diem

diciembre 1, 2011

CC

http://misiglo.files.wordpress.com/2010/06/rosas-bb.jpg?w=450

“El hombre no es sino una rosa – dice Pascal -, la más débil de la naturaleza; pero es una rosa pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlo; un vapor, una gota de agua bastan para causarle la muerte. Pero si el universo lo aplastara, el hombre sería aún más noble de cuanto lo es lo que le da muerte; porque sabe que muere y conoce la ventaja que el universo le lleva; nada sabe de ello el universo.

Toda nuestra dignidad radica, por tanto, en el pensamiento. Con él debemos elevarnos de nuevo, no con el espacio y el tiempo, que no alcanzaríamos a llenar” http://misiglo.wordpress.com/2010/06/28/una-rosa-pensante/


http://apcentral.collegeboard.com/apc/members/courses/teachers_corner/9648.html

by Salvatore Poeta Villanova University Villanova, Pennsylvania
Los temas gemelos del “Carpe diem” y del “Collige virgo rosas” tienen sus raíces en los cultos míticos de Adonis y Venus y en la celebración de la fecundidad de la primavera, de la juventud y de la vida.

La belleza física femenina, como la de la rosa, es decir, de la Naturaleza, es de breve duración que no resiste la llegada de la noche y del frío; más allá está la vejez, el invierno, en el que cesa la alegría fecunda de la Naturaleza y donde nos aguarda la muerte, la tiniebla; ya que no podemos evitar las nieves de diciembre ni la nada de sombras, gocemos de la juventud de las rosas.

Ausonio dice en “De rosas nascentibus,”:

“Coged las rosas vos, que vais perdiendo/mientras la flor y edad, señora, es nueva/y acordaos que va desfalleciendo/vuestro tiempo y que nunca se renueva”. (Escandón 38).

En su “Oda a Leuconoe” afirma Horacio:

“El tiempo huye; lo que más te importa/Es no poner en duda tu provecho;/Coge la flor que hoy nace alegre, ufana,/¿Quién sabe si otra nacerá mañana?” (Escandón 42-43).

Ahora bien, no obstante la persistencia del “Carpe diem” y del “Collige virgo rosas” en la lírica de todos los países desde sus primeras manifestaciones clásicas, reducir estos motivos a orígenes y connotaciones exclusivamente literarios privaría al lector de sus decisivas directrices evolutivas en términos filosófico-morales, ético-religiosas e histórico-ideológicas. Esto sería precisamente el caso de España cuyo Renacimiento, como es bien reconocido, se funda en una ideología más bien teocéntrica que propiamente arreligiosa o pagana. Consecuentemente, la imitación clásica del “Carpe diem” en la lírica española desde el siglo XV irá siguiendo dos líneas, la pagana y la ascética; que a veces corren paralelamente en cuanto a sus respectivas ideologías, y otras veces se crucen y hasta se parodian mutuamente (Escandón). La vena ascética del “Carpe diem” y de la brevedad de la rosa puede trazarse, efectivamente, a fuentes bíblicas. Una de tantas referencias a la vida en términos florales se encuentra en Isaías XI donde se lee: “Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor se cae; porque el viento del Señor sopló sobre ella: ciertamente hierba es el pueblo”3

Como contraste, pues, al paganismo garcilasiano con respecto al tratamiento del “Carpe diem” en la lírica española,4 habría que acudir a Fray Luis de León, cuya lírica abraza una ideología propiamente ascética en cuanto al tema de la brevedad de la vida:

¿Qué vale el beber en oro
El vestir seda y brocado,
El techo rico labrado,
Los montones de tesoro?

¿Y qué vale si a derecho
os da pecho
El mundo todo y adora,
si a la fin dormís, señora,
En el solo y frío lecho? (Escandón 94)

Fernando de Herrera parece combinar las dos tendencias epicúrea y ascética del “Carpe diem” al introducir el motivo de la capacidad trascendental del amor; motivo lírico que llega a España por medio del grupo de poetas italianos denominado “stilnovisti”, pasando por Petrarca, hasta ser recogido, quizás más implícita que explícítamente, por Garcilaso de la Vega. Se trata, en fin, de un interesante cruce entre el tema de la brevedad de la belleza de la dama y de la perpetuidad del amor más allá de la muerte física de los amantes: “Y no por eso amor mudará el puesto;/Que el valor lo asegura y cortesía/Del ingenio y del alma la nobleza” (Escandón 98). 5

Cristóbal de Mesa añade otro elemento original al cruce entre el aspecto físico o pagano y el espiritual o ascético del amor al destacar la permanencia que aporta el arte al sentimiento amoroso y a la belleza física de la dama en sus versos: “Siendo mi fe escudo en tantos daños,/Tu hoguera mi pecho y mi amor fuego,/Renacerás cual Fénix en mis versos.” (Escandón 105).

En seguida nos ocuparemos más directamente del tratamiento gongorino del “Carpe diem”, como máximo representante, el poeta cordobés, de la lírica española del barroco; baste por el momento con citar, junto con “Mientras por competir con tu cabello,” otros dos sonetos de Góngora que se ocupan explícitamente del motivo del “Carpe diem”. Estos son: “Ilustre y hermosísma María” y “Ayer naciste y morirás mañana…” 6

Francisco de Rioja, en su “Silva a la Rosa,” introduce al tema del “Carpe diem” cierta melancolía o lamentación resignada por la pérdida de la belleza futura, con claro intento por parte del poeta lírico de desahogarse y, así, provocando una reacción sentimental en el lector. Esta tendencia lacrimosa por parte del poeta lírico anticipa ya la desesperación amorosa del poeta romántico: “Tan cerca, tan unida/Está al morir tu vida,/Que dudo si en sus lágrimas la aurora/Mustia tu nacimiento o muerte llora” (Escandón 152).

Con Calderón de la Barca, como es de esperar, volvemos a un enfoque propiamente ascético del “Carpe diem” y, de acuerdo con la tendencia expresiva del barroco a base del “complexio oppositorum” de sus elementos, la rosa pasa a ser una abstracción cuyo resplandor explícitamente culterano o estético trasciende la esencia natural del mundo floral representada más frecuentemente en la lírica española del llamado “primer Renacimiento”:

Este matiz que al cielo desafía
Iris listado de oro, nieve y grana,
Será escarmiento de la vida humana,
¡Tanto se emprende en término de un día!

A florecer las rosas madrugaron,
Y para envejecerse florecieron,
Cuna y sepulcro en un botón hallaron, (Escandón 163)

Los Temas Clísicos
Muy característico de la literatura castellana del Siglo de Oro es la tendencia a parodiar los temas de los clásicos. Tocaría precisamente a Lope de Vega y a Quevedo a burlarse del “Carpe diem” y del tema de la brevedad de la rosa. No obstante, mientras la parodia de Lope, muy fiel a la general tendencia conformista del Fénix, no va más allá de fines propiamente estilísticos:

Y si cuando las rosas
De esos graciosos labios y mejillas,
Gorditas y lustrosas,
Se vieren, como aquestas, amarillas,
Y los ojos hundidos,
Detrás de las narices consumidos;
Y si cuando los dientes,
Haciendo fueren horcas en la boca,
O cual ojos de puentes
Se viere la igualdad que agora apoca
Las perlas ensartadas
Entre esos dos corales engastadas,
¿Queréis hallar contentos,
Queréis hallar amigos que os regalen,
Y que beban los vientos,
Porque con ellos su esperanza igualen,
Y no la hallando abierta
Que os bañen de sus lágrimas la puerta?
Engañaste, bobilla
Engañaste, bobaza, bobarrona
Flaquilla, lloroncilla,
Que luego se amartela y apasiona. (Escandón 126-7)

La tendencia paródica de Quevedo se tiñe más firmemente de cierto tono burlesco pero con fines explícitamente ético-morales:

Reprensiones son ¡oh Flora! mudas
De la hermosura y la soberbia humana,
Que a las leyes de flor está sujeta.
Tu edad se pasará mientras lo dudas,
De ayer te habrás de arrepentir mañana,
Y tarde, y con dolor, serás discreta. (Escandón 136)

Con Antonio de Solís la ironía del Fénix y de Quevedo pasa a franco chiste, cuya improvisada espontaneidad no logra evitar cierto descenso ético-estético hacia lo vulgar:

Nace la rosa, pues, y apenas deja
El botón, cuando un lodo la salpica,
Un viento la sacude, otro la acosa,

Ajala un lindo, huélela una vieja,
Y al fin viene a parar en la botica
Si esto es ser rosa, el diablo sea rosa. (Escandón 168) 7

Pasemos ya a la prometida comparación del tratamiento del “Carpe diem” en los respectivos sonetos de Garcilaso y de Góngora. El sentido de equilibrio y de relación más bien mimética entre el arte y la naturaleza quedan muy aparentes en la lírica de Garcilaso de la Vega, como figura representativa del “primer Renacimiento” español. Esto se verifica al acercarnos a los aspectos estructurales y temático-estilísticos de su célebre soneto XXIII “En tanto que de rosa y d’azucena”. El primer cuarteto, como especie de obertura musical, introduce los tres motivos principales que enlazan y estructuran el soneto (Stanton). Se trata del perfecto equilibrio entre la pasión y la juventud de la dama, connotadas en la combinación sustantivo-adjetivo “rosa-ardiente,” frente a la refrenante castidad de la misma implícita en los vocablos “azucena-honesto”. Ambos valores cromáticos quedan implícitamente reflejados por extensión en el “gesto” y en el “mirar” de la mujer. Sin destruir la delicada correspondencia paralelística y el contrabalance semántico de dichos términos, el poeta toledano introduce sutilmente en el cuarto verso del primer cuarteto el tercer motivo del tiempo en términos del sustantivo “tempestad” yuxtapuesto ahora al verbo refrenante “serena”. Esta progresión en perfecta dinámica opositiva desde los sustantivos — “rosa” y “azucena” — a los adjetivos — “ardiente” y “honesto” — y terminando el cuarteto con otro equilibrio más entre el sustantivo “tempestad” frente al verbo “serena” ilustra la maestría con que Garcilaso elaboró no sólo la estructura del soneto sino también la sutileza con que introduce la tensión entre el mundo material y el temporal. Es precisamente esta tensión que servirá de fundamento al mensaje ideológico del “Carpe diem”; es decir, la belleza física femenina y de la Naturaleza sometidas a la implacable marcha del tiempo.

Las palabras iniciales del primer verso del segundo cuarteto “y en tanto,” al recoger las mismas del primer verso del soneto, sirven como primera indicación de otra estructuración paralelística mayor entre los dos cuartetos. Desde el punto de vista temático Garcilaso sigue plasmando, en este segundo cuarteto, la fisonomía de la dama, cuya concreción presencial va cuajando progresivamente como especie de pintura en proceso. No obstante, como queda dicho y a diferencia del barroco, hecho que se confirmará en seguida con Góngora, Garcilaso, como poeta/pintor propiamente clasicista, acude directamente a la naturaleza para su captación de las características fisionímicas de la dama, ya que su cabello y “hermoso cuello blanco” recogen respectivamente la luz dorada del oro (sol) y la blancura de la azucena (nieve). Junto a la reanudación semántica por parte de Garcilaso entre la palidez del cuello y la blancura de la azucena inicial, el poeta toledano enlaza los cuartetos estructuralmente con el “tiempo airado” de los tercetos al introducir ya en el último verso del segundo cuarteto la frialdad del viento. No obstante, quizás el efecto más magistral del último verso del segundo cuarteto queda en la progresión semántico-rítmica de los verbos, cuyo explícito efecto es animar dicho cuadro de cierto estatismo pictórico. Nos referimos al desenfrenado movimiento del viento, con su bisémico simbolismo físico-temporal, y cuya amenazante progresión “mueve, esparce y desordena” el mundo material. Una última función de alcance, ahora, más bien ideológico de este último verso del segundo cuarteto, como especie de piedra angular del soneto entero, se confirma en la tensión en que insiste Garcilaso entre la belleza física de la dama y del mundo natural y la consabida fuerza destructiva del tiempo a base de la contraposición “viento/desordena” y “tempestad/serena”.

El imperativo del primer verso del terceto inicial no sólo cierra la frase iniciada con “en tanto” desde el punto de vista sintáctico, sino que también explicita ya dicho mensaje ideológico del “Carpe diem”. Garcilaso consolida magistralmente el mensaje mediante un continuo juego de paralelismos y contrastes tanto semánticos como fónicos: “azucena-serena-desordena-primavera”,”tempestad serena-alegre primavera-tiempo airado”. El valor bisémico de “dulce fruto”, desde luego, tiene la doble connotación de la belleza física de la dama, la cual será destruida por el invierno, frente a la renovación cíclica de la “alegre primavera”: “coged de vuestra alegre primavera/el dulce fruto antes que’l tiempo airado/cubra de nieve la hermosa cumbre”.

El segundo terceto sirve como especie de coda ya que esencialmente reitera el mensaje del terceto anterior pero con óptica universal. Esto se confirma mediante la introducción del tiempo futuro y el ahora aún más explícito mensaje moral del “Carpe diem”. Es más. Garcilaso redondea o cierra la estructura del soneto al elaborar aún más dicho juego semántico-fónico. “Edad ligera” evoca la blancura de la “azucena” inicial no sólo mediante el valor semántico sino también a través de la rima. Habría que destacar, como última muestra de la maestría estética de Garcilaso y otra evidencia más de la municiosa elaboración a que sometió este soneto, el efecto fónico a base de la aliteración en la “r” junto con la rapidez rítmica y múltiple acentuación métrica en el verso doce; el resultado siendo una especie de efecto acribillante del paso del tiempo: “Marchitará la rosa el viento helado”.

Pasando ahora al soneto de Góngora “Mientras que competir con tu cabello” se ve, desde el primer momento, que se trata, más que de divergencia temática con respecto al tratamiento clasicista del “Carpe diem”, de una pronunciada tensión semántico-estructural entre los motivos poéticos junto con una tendencia a lo hiperbólico más propios de la estética barroca. Ambos sonetos, en efecto, exponen los motivos del “Carpe diem” y del “Collige virgo rosas” en términos de una idéntica exhortación a gozar el presente efímero del esplendor juvenil. Incluso se destaca una perfecta coincidencia en los motivos de la belleza femenina principalmente en términos florales: “lilio bello-blanca frente”, “oro bruñido-cabello”, “clavel temprano-cada labio”, “luciente cristal-gentil cuello”. Desde el punto de vista estructural el “Mientras” de este soneto tiene perfecta correspondencia con el “mentre” del citado soneto de Bernardo Tasso (véase nuestra nota número 2), cuya repetición anafórica evoca, a su turno, el consabido “en tanto” de los cuartetos garcilasianos.

La distribución de los motivos poéticos en el soneto de Gongora, no obstante, sigue una absoluta simetría a base del diseminatio en los cuartetos y el recolectio en los tercetos, la cual sólo queda insinuada en Garcilaso (Aznar-Anglés). Cuatro veces se repite “mientras” por cada motivo poético referente a la belleza femenina. Es más. Góngora dedica exactamente dos versos a cada motivo, y estos siguen, a su vez, una línea lógica y natural del cuerpo humano en los cuartetos: “cabello-frente-labios-cuello”. En contraposición a la perfecta simetría de los cuartetos, los tercetos sirven para crear una tensión semántico-estructural. El recolectio en los versos nueve y once sigue, ahora, una enumeración desordenada o discrepante a la anterior, como modo de prefigurar ya la implacable fuerza destructiva del tiempo; a la distribución, pues, de “cabello-frente-cada labio-cuello” en los cuartetos, Góngora yuxtapone en los versos nueve y once, en perfecta relación paralelística, cuello/oro — cabello/lilio — labio/clavel — frente/cristal luciente”.

Junto a la tensión semántico-estructural cabe añadir otra más bien ideológica entre el arte y la naturaleza que introduce Gongora como figura prototípica de la estética e ideología barrocas de la España del siglo XVII. A diferencia del citado procedimiento más bien mimético de Garcialso ante la relación arte/naturaleza, en el soneto de Góngora el arte supera, hasta desprecia la naturaleza. De aquí la arrogancia narcisista de la figura femenina frente a la belleza del mundo natural; es decir, “el sol compite en vano con el oro del cabello de la dama, y el cuello femenino triunfa con desdén lozano sobre el luciente cristal”.

Entre las otras divergencias entre los dos sonetos habría que comparar, desde luego, su ritmo interno. Si en Garcilaso se percibe un equilibrio propiamente clasicista a base de la perfecta bimembración entre la función expositiva de los cuartetos y la reiterativa de los tercetos, prestando al soneto su consabida estructuración circular, en Góngora el ritmo interno sigue un crescendo que, al traspasar los cuartetos, desemboca en el último verso de choque auténticamente cósmico: “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”. Paradójicamente, frente al “tiempo airado” en Garcilaso, el motivo del tiempo en Góngora es apenas insinuado, con la posible excepción de “edad dorada”; su fuerza destructiva, no obstante, resulta mucho más universal, hasta metafísica, al trascender la belleza inmediata de la dama y de la naturaleza garcilasianas. Dicha actitud de desengaño metafísico concuerda perfectamente con el pesimismo ético-moral y perspectiva elegíaca del barroco. Así la rosa meramente marchita de Garcilaso se viste de luto en Góngora al transformarla, el poeta cordobés, a la negra “víola troncada”.

Conclusión
Reiteremos, a modo de conclusión, la esencial divergencia ideológica entre los dos sonetos comentados y, consecuentemente, entre la filosofía poética de Garcilaso y Góngora como encarnaciones prototípicas de la estética del Renacimiento y del Barroco respectivamente. Si el soneto de Góngora toma como punto de partida los modelos estructurales y temáticos propiamente clasicistas o paganos de Tasso y de Garcilaso con respecto al motivo del “Carpe diem” y del “Collige virgo rosas”, el mismo soneto acaba, aún más allá de la consabida vena ascética del “Carpe diem” en la lírica española, en la nota patética, no ya a causa de la fugacidad del mundo material, sino que el poeta cordobés ahora ahoga al lector en la propia transitoriedad del tiempo. Es decir, el soneto nos sitúa ante la imagen misma del infinito. Frente a la cerrada redondez temático-estructural garcilasiana el final del soneto de Góngora queda abierto; y no sin cierta ironía dada la construcción absolutamente diamantina del poema gongorino. Frente al mimetismo de Garcilaso, en fin, “Mientras que competir con tu cabello” tiene el explícito propósito de poetizar nada menos que el horror de lo eterno, y es precisamente esta dimensión metafísica lo que nos acerca más decididamente a la perspectiva barroca del universo.


POLÉMICA DE NUNCA ACABAR: Shakespeare, Veronica A. Shoffstall, Nadine Stair, Borges? (Instantes, momentos, después de un tiempo…)

noviembre 15, 2011

CC

POLÉMICA DE NUNCA ACABAR: Shakespeare, Veronica A. Shoffstall, Nadine Stair, Borges? (Instantes, momentos, después de un tiempo…)

 

Instantes (en algunas versiones, Momentos) es el título de un texto erróneamente atribuido al escritor argentino Jorge Luis Borges. Está escrito en un estilo similar al de la literatura de autoayuda y aparentemente se origina en la traducción del inglés de un artículo en prosa. Existen numerosas versiones castellanas con muchas variantes. Ha circulado masivamente a través de notas periodísticas, compilaciones, láminas y cadenas de correo electrónico, muchas veces con atribución errónea de su autoría a Borges.

Las numerosas versiones en castellano adoptan la forma de un poema en primera persona cuyo argumento es la reflexión, en tono melancólico, de alguien de edad avanzada (la última frase cita la edad de 85 años en la mayoría de las variantes) que al final de su vida se arrepiente de no haber cometido más errores y de haberse privado de algunos placeres sencillos.

El error sobre la autoría del poema se extendió tanto que el 4 de diciembre de 2005, el cantante irlandés Bono, integrante de U2, leyó en el programa de televisión mexicano Teletón México 2005 unas líneas del texto, que atribuyó a Borges (de quien dijo, también erróneamente, que era un escritor chileno).1 2

El texto Instantes también se publicó y atribuyó equivocadamente a Borges en la revista mexicana Plural, en mayo de 1989 (páginas 4 y 5)3 y en el libro “Todo México”, de Elena Poniatowska (página 144)

Entre los posibles autores se encuentra una escritora inédita llamada Nadine Stair o Nadine Strain, de Louisville, Kentucky, Estados Unidos de América, pero la primera versión conocida del texto fue publicada en la edición de octubre de 1953 del Reader’s Digest, bajo el título “If I had My Life to Live over”, firmada por el caricaturista estadounidense Don Herold, con forma de artículo; esta versión incluye párrafos que le dan un marco menos melancólico y más escéptico.4

Aunque las versiones que circulan en castellano suelen estar organizadas en forma de poema, el texto de Don Herold está en prosa.

Las primeras líneas de las versiones en idioma castellano son aproximadamente las siguientes (la división en renglones varía según la versión):

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.

En la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido, de hecho

tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.
Existe una marcada diferencia con el estilo y la temática de la obra de Borges.

http://es.wikipedia.org/wiki/Instantes

 

NADINE STAIR – INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida…
En la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico, correría más riesgos,
haría más viajes, contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares donde nunca he ido,
comería más helados, y menos habas,
tendría más problemas reales
y menos imaginarios.

Yo fui de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida,
claro que tuve momentos de alegría…

Pero si pudiera volver atrás trataría de
tener solamente buenos momentos.

Pero sí lo saben.
De eso está hecha la vida
solo de momentos,
no te pierdas el ahora.

Yo era de esos que no iba a ninguna parte
sin un termómetro, una bolsa de agua caliente,
un paragüas y un paracaídas,
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios de
primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita, contemplaría
más amaneceres y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo

http://lagrandezadelosvicios.blogspot.com/2009/09/nadine-stair-instantes.html

 

“DESPUÉS DE UN TIEMPO” “APRENDERÁS” “AFTER A WHILE” Obra con tres títulos, cuatro supuestos autores: William Shakespeare, Jorge Luis Borges, Veronica A. Shoffstall y Nadine Stair

Parece que esta poesía es una más de los bulos que circulan por Internet. En muchas páginas atribuyen la autoría a Jorge Luis Borges, pero Gustavo Faigenbaum, un gran conocedor de su obra, nos asegura que no la vamos a encontrar en ninguna de las obras del autor.

Por otra parte Alberto Salvatelli nos informa que es un plagio del texto “Aprenderás” supuestamente atribuido a Willian Sheakespeare que también tenemos publicado en Webalia. pueden ver www.weblia.com
Y sobre la poeta Nadine Stair, puede ver nota:
princeton.edu/eroles/Misc/Borges/”>http://abejita.lacoctelera.net/post/2006/08/24/-despues-un-tiempo-aprenderas-after-while-obra-con

 

PROBLEMA CON BORGES (por favor ayuda)

http://lacomunidad.elpais.com/cortesamador/2009/1/1/problema-con-borges-por-favor-ayuda-#c2532820


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