Zheng He y la competencia

CC

 

Tomado deresumen libro  Niall Ferguson, Civilización: Occidente y el resto. Debate, Barcelona, 2012. 509 pp.

Según el ángulo desde el que se mire, puede afirmarse que la diferencia entre Occidente y el resto del mundo es una cuestión de instituciones, pero también lo es de actitudes, de mentalidad. Las travesías de Zheng He obedecían a varios propósitos, uno de los cuales era ciertamente el comercio, pero el objetivo principal era impresionar “a los bárbaros” que poblaban las costas lejanas y obligarlos a rendir tributo. En cambio, las exploraciones europeas estaban motivadas de modo primordial por la apertura de nuevas rutas y la búsqueda de enclaves comerciales; por de pronto, los portugueses que circunnavegaron África estaban enfrascados en una competencia feroz con los venecianos. Se trataba de una rivalidad en todos los niveles y de rango continental, la que favoreció  tanto la iniciativa como la eficacia (administrativa, económica, tecnológica, militar, etc.).

Que Occidente ha sido el modelo a imitar es de sobra evidente. La importación de una cantidad de instituciones occidentales por el Japón sentó un precedente duradero, incluyendo el carácter selectivo de la copia –pues de copiar se ha tratado, en rigor-: una cosa es imitar el modelo económico y las modas en el vestuario, otra las instituciones políticas y las creencias religiosas.  Como para dar fe de la importancia del factor “competencia”, las sociedades no occidentales llegaron a disponer de una variedad de cosmovisiones y modelos de desarrollo en los que inspirarse, todos de origen occidental: capitalismo, comunismo, fascismo. Ahora bien, ¿en qué medida cabe escindir las fuentes morales o las bases legales de la vida social, por un lado, de las formas de organización económica, por el otro? ¿En qué medida se puede atribuir el éxito de una economía a una cierta ética de la convivencia y del desempeño individual? ¿Es verdaderamente indispensable la asociación entre libertad de mercado, por un lado, y libertad de pensamiento y de expresión en todos los niveles, por el otro? En términos de eficacia y rendimiento económico,  el explosivo auge de la China actual, con su combinación de capitalismo y despotismo, parece servir de aprobación a la imitación selectiva y de paso a la separación de esferas (económica, política, social, cultural).

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