LOS GITANOS

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http://www.puntofinal.cl/550/gitanos.htm

Quizá sea el pueblo gitano la minoría étnica más segregada y mitificada durante el desarrollo de la civilización. A través del tiempo, se le han atribuido toda clase de virtudes y defectos, así como el ser una especie de depositario de la magia y la superchería, mediante el uso de la cartomancia y la quiromancia como principales instrumentos. Sea como sea, siempre ha estado presente y no son pocos los poetas que han cantado sus costumbres y desdichas (siempre más que sus alegrías), mostrando comprensión y solidaridad con el pueblo gitano.

En todo caso, los antecedentes sobre ellos no son muchos. Y los que tenemos siempre están rodeados por un halo de misterio.De todas maneras su influencia no ha sido menor en la cultura de los países a que han llegado, como en España por ejemplo.

Basta recordar los hermosos versos de Antonio Machado: “¿Quién me presta una escalera,/ para subir al madero,/ para quitarle los clavos/ a Jesús el Nazareno?/ ¡Oh la saeta, el cantar,/ al Cristo de los gitanos,/ siempre con sangre en las manos,/ siempre por desclavar!/ ¡Cantar del pueblo andaluz,/ que todas las primaveras,/ anda pidiendo escaleras/ para subir a la cruz!”. Al respecto, existe una leyenda que los acusa de haberse robado el cuarto clavo de la crucifixión de Cristo, aunque otra versión les atribuye sólo haberlos fabricado. Leyenda o realidad, es otro de los estigmas que los gitanos cargan sobre sus hombros. En la misma España otro poeta, Federico García Lorca, escribió el Romancero Gitano, retrato afectuoso de estos hombres y mujeres que recorren incesantes los caminos. También muestra algunas de las injusticias que han debido sufrir. Un ejemplo son los siguientes versos: “¡Oh ciudad de los gitanos!/ En las esquinas, banderas./ La luna y la calabaza/ con las guindas en conserva./ ¡Oh ciudad de los gitanos!/ ¿Quién te vio y no te recuerda?/ Ciudad de dolor y almizcle,/ con las torres de canela” (…) “¡Oh ciudad de los gitanos!/ La Guardia Civil se aleja/ por un túnel de silencio/ mientras las llamas te cercan”.

ALGO DE SU HISTORIA

Al parecer, y según las investigaciones más serias, es un hecho que el pueblo gitano tiene su origen en la India y su lengua, el romaní, tiene sus bases en dialectos del sánscrito y el punjabí. El motivo de su migración a tierras occidentales aún no está claro. En las enciclopedias suelen ser definidos como un “pueblo de origen indoafgano y costumbres nómadas que se creyó descendiente de los egipcios y parece proceder de la India. A España llegaron en el siglo XV”. Antes de llegar a Europa (alrededor de 1417) habrían estado en Persia (siglo X) y posiblemente en Egipto (o una región del Peloponeso llamada Pequeño Egipto). De allí vendría la denominación “gitanos”, derivada de “egiptanos”.
Sus costumbres, muy distintas a las de los países a los cuales llegaron, y los prejuicios sobre todo de la Iglesia, contribuyeron a su segregación e, incluso, a su persecución, esclavitud, tortura y asesinato. Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis exterminaron a los gitanos antes que a los judíos.
Su población es difícil de calcular porque no existen muchos datos, pero se estima en alrededor de once millones. Los gitanos se encuentran hoy repartidos por todo el mundo; los principales grupos son los Rom, que incluyen a los gitanos servios, moldavos, griegos, turcos y húngaros. Los Sinti abarcan a los alemanes, franceses, austríacos y piamonteses. Los Kalé integran a los catalanes, andaluces y portugueses. A todos los caracteriza su tendencia ancestral al nomadismo y la celosa conservación de sus tradiciones, a pesar de que ciertos grupos o familias se han afincado en los lugares a que han llegado. En cuanto a la familia, son bastante rígidos y es raro que un gitano se case con un no gitano (gayé o gayí, en el caso femenino): es difícil acceder a su entorno si no se es gitano. Su subsistencia se basa principalmente en el comercio. Son comerciantes avezados y para ellos las fronteras prácticamente no existen cuando de negocios de trata. En lo religioso no tienen cultos ni dioses propios y aunque muchos han adherido a la religión católica u otras, dependiendo de la nación en que viven, al parecer su inquietud espiritual no pasa por las creencias religiosas de occidente. Su cultura ha variado a través de los siglos (sin perder sus raíces) y pareciera que va de la mano con su condición de pueblo nómada.

POESIA GITANA

En un pueblo alegre y lleno de música como el gitano no podía estar ausente la poesía. Transmitida oralmente ha llegado hasta nosotros de manera incompleta, sin perder un cierto tono peculiar. Es difícil acceder a textos de poesía gitana, pero de repente nos llegan datos y poemas de los distintos grupos. Vittorio Mayer Pasquale (Spatzo), por ejemplo, de origen Sinti, nos deja en sus versos todo un manifiesto que bien podría ser el mejor reflejo del espíritu de su pueblo: “Nosotros los gitanos tenemos una sola religión: la libertad”. Estos hermosos versos son suyos: “Se dicen cosas extrañas sobre los gitanos./ Se dice que leen el futuro en las estrellas/ y que tienen la poción del amor./ La gente no cree en lo que no se sabe explicar./ Nosotros, en cambio, no tratamos de explicarnos las cosas en las que creemos./ La nuestra es una vida simple, primitiva./ Nos basta tener por techo el cielo,/ fuego para calentarnos/ y nuestras canciones cuando estamos tristes”.
Por su parte el poeta Usin Kerim (de origen búlgaro) describe de manera dramática, pero con gran belleza poética, su nacimiento, que de una u otra manera va unido a la vida transeúnte de su pueblo: “Nací entre las viejas tiendas…” (…) “Nací en la miseria, entre los campos,/ a orillas del Beli Vit, bajo sauces llorones…” (…) “Nací en un triste día de otoño,/ en la calle envuelta de niebla,/ donde la necesidad llora junto a los más pequeños/ y el dolor destila firme entre las cejas./ Nací, y mi madre moría./ El viejo padre me lavó en el río:/ por eso es fuerte mi cuerpo/ y la sangre me corre dentro impetuosa”.
El poeta Semso Avdic, perteneciente a los Rom, es un andariego incansable y conserva lo mejor de las tradiciones de su pueblo. En su poesía encontramos todos los dolores ancestrales de su raza. Nos deja ese sentimiento de injusticia que los ha perseguido por cientos de años. Un ejemplo son estas líneas: “Dormía en mi carroza/ cuando sentí a alguien gritar,/ me levanté listo para escapar,/ pero me llamaron por mi nombre,/ eran los gendarmes” (…) “Veía a mis niños/ que dormían plácidamente,/ tomé al más pequeño/ dejando su lecho mojado…” (…) “En el corazón sentí entonces fuerte el peso/ del destino de los gitanos,/ por primera vez imprequé/ por haber nacido enyetado/ y por haber nacido gitano

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